Reforma laboral de Milei en Argentina es un retroceso histórico de más de un siglo en derechos laborales: jornadas de 12 horas y pago en mercadería

En un país con inflación interanual superior al 200 por ciento, esto significa la vuelta del truck system (pago en mercadería), práctica prohibida en la mayoría de los países del mundo desde hace más de un siglo y condenada por la OIT como forma de trabajo forzoso.

La presentación el jueves en el Congreso del proyecto de “Ley de Modernización Laboral” por parte del gobierno de Javier Milei representa el ataque más grave a los derechos de los trabajadores argentinos desde la sanción de la Ley 11.544 de jornada limitada en 1929.

Las dos medidas más regresivas del proyecto son:

Jornadas laborales de hasta 12 horas diarias.

Mediante la creación de “bancos de horas” individuales, el proyecto habilita que un trabajador pueda ser obligado a cumplir hasta 12 horas diarias (y hasta 60 horas semanales en picos), siempre que “promedie” 48 horas semanales. Se elimina así la jornada máxima legal de 8 horas conquistada hace casi 100 años y se abre la puerta a la explotación intensiva sin pago de horas extras, ya que las horas extras se compensarán con días libres cuando el empleador lo decida. Sí, leyó bien: cuando el empleador lo decida.

Pago de salarios en especies sin límite

El proyecto deroga el Artículo 107 de la Ley de Contrato de Trabajo y elimina el tope histórico del 20 por ciento que podía pagarse en bienes o servicios. A partir de ahora, una parte indeterminada del salario podrá abonarse en vales, canastas, criptomonedas, billeteras virtuales o cualquier “especie” que acuerden las partes.

En un país con inflación interanual superior al 200 por ciento, esto significa la vuelta del truck system (pago en mercadería), práctica prohibida en la mayoría de los países del mundo desde hace más de un siglo y condenada por la OIT como forma de trabajo forzoso.

Estas medidas se suman a la reducción drástica de indemnizaciones, la eliminación de multas por trabajo no registrado y la restricción del derecho de huelga en servicios esenciales, configurando el desmantelamiento más profundo del sistema protector argentino desde 1976.

Desde la Confederación General del Trabajo (CGT), las dos CTA, movimientos sociales, organizaciones de derechos humanos y decenas de sindicatos declaran el rechazo total e irrestricto a este proyecto de ley esclavista, además declaran estado de alerta y movilización permanente hasta su retiro definitivo. Además, hacen un llamado a todos los bloques parlamentarios a rechazar en su totalidad esta iniciativa que los devuelve a la Argentina de la peonada rural y las fábricas sin derechos del 1900.

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