
Hacienda analiza limitar el mecanismo de estabilización ante un gasto semanal de 200 millones de dólares. La medida dejaría el beneficio solo para el transporte público y la parafina.
El Ministerio de Hacienda, encabezado por el ministro Jorge Quiroz, evalúa un ajuste crítico al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco).
Es por esto que la administración de José Antonio Kast advirtió que el sistema actual es “fiscalmente insostenible” debido a que el valor del crudo internacional supera los 100 dólares por barril.
Desde la cartera de Hacienda señalaron que mantener los precios bajos de forma artificial genera un gasto de hasta 200 millones de dólares a la semana. Ante este escenario, la estrategia del gobierno de Kast busca focalizar el apoyo estatal exclusivamente en el transporte público y la parafina para calefacción, permitiendo que el valor de la gasolina para vehículos particulares fluctúe según el mercado internacional.
Impacto en el bolsillo
De concretarse esta modificación, el fin del «colchón» que hoy limita los incrementos a un máximo de 30 pesos cada tres semanas provocaría un alza inmediata. Según estimaciones del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), los incrementos podrían ser los siguientes:
Gasolina de 93 octanos: Alzas de hasta 350 pesos por litro.
Diésel: Incrementos de hasta 400 pesos por litro.
Actualmente, el Mepco opera ajustando el impuesto específico. Cuando el petróleo sube, el Estado baja dicho tributo para amortiguar el impacto en los consumidores. Sin este mecanismo, los usuarios pagarían el precio real de importación más el impuesto total, lo que podría elevar el costo de llenar un estanque entre 15 mil y 20 mil pesos de una sola vez.
Consecuencias económicas
El posible recorte del Mepco genera preocupación por un eventual efecto dominó en la economía nacional. El alza en el diésel encarecería el transporte de carga y, por consecuencia, el valor de los alimentos y productos básicos. Expertos advierten que una medida de esta magnitud presionaría el Índice de Precios al Consumidor (IPC) al alza, afectando principalmente a la clase media que utiliza su vehículo para trabajar.
Mientras el mandatario ha defendido la revisión del sistema para evitar una «ilusión de precios», desde la oposición calificaron la iniciativa como un ataque al presupuesto familiar y anunciaron que defenderán la vigencia del mecanismo en el Congreso Nacional.