
Las bajas temperaturas, que bordearon los 5 grados bajo cero, y los problemas de despeje en el lado argentino mantienen interrumpida la ruta. Autoridades locales y de gobierno coordinan medidas de asistencia sanitaria.
Un complejo escenario logístico y humanitario se vive en el sector de Liucura, en la comuna de Lonquimay, donde alrededor de 300 camiones de carga permanecen detenidos a la espera de la apertura del paso fronterizo Pino Hachado.
Las intensas precipitaciones de nieve y temperaturas extremas que alcanzaron los 5 grados bajo cero congelaron el tránsito internacional. A la severidad del clima se suman las complicaciones en el lado argentino para ingresar maquinaria vial que permita despejar la calzada.
Esta situación afecta directamente a transportistas que acumulan hasta seis días de espera, lo que encendió las alarmas por la falta de agua, comida, acceso a servicios sanitarios y la eventual pérdida de la cadena de frío en cargamentos de productos perecibles como carnes y mariscos.
El colapso de la ruta responde además al desvío masivo de transporte pesado desde el Paso Los Libertadores, que también se mantiene inhabilitado. Frente a esta contingencia, el alcalde de Lonquimay, Eduardo Yáñez, advirtió los riesgos viales y sanitarios que enfrentan los conductores, confirmando gestiones con la Delegación Presidencial para disponer de baños químicos y ayuda básica en la zona.
Conductores afectados, como Pedro Mar Arroyo y Cristian Durso, señalaron que la alta congestión mantiene la vía saturationada, mientras que los pronósticos apuntan a que la reapertura del corredor internacional podría concretarse recién entre el domingo y el lunes, sujeto a la evolución del tiempo.