Asesinada en Temuco en 2014: Madre de Erica Hagan denuncia desinterés del Estado de Chile para encontrar al responsable

La madre continúa enfrentándose a una realidad que no imaginó cuando llegó a Chile buscando justicia: un sistema lento, hermético y, a su juicio, poco empático con las víctimas.

A casi 11 años del brutal asesinato de la ciudadana estadounidense Erica Hagan, ocurrido en 2014 al interior del Colegio Bautista de Temuco, su madre, Regina O’Neal, volvió a levantar la voz contra el Estado chileno, denunciando abandono institucional, desinterés y una justicia que, según afirma, nunca estuvo realmente de su lado.

Con el paso de los años y tras innumerables gestiones, O’Neal ha debido aprender -a la fuerza- cómo opera la justicia en Chile. Una experiencia que, lejos de entregarle respuestas, le ha dejado una profunda sensación de desprotección y frustración. “Desde el principio, nunca me han ayudado como víctima. El Gobierno de Chile no me ayudó a solicitar la reapertura, lo que significa que no apoya mi búsqueda de justicia”, declaró a través de sus asesores.

Si bien, el Estado chileno figura formalmente como querellante en la causa, la madre de Erica sostiene que ese rol ha sido meramente simbólico. En los hechos -afirma- ha tenido que empujar sola un proceso judicial marcado por años de estancamiento, errores y decisiones que terminaron con un único imputado absuelto y el crimen sin responsables.

La crítica también apunta al silencio de las autoridades. Consultado por el caso, el seremi de Seguridad de La Araucanía, Israel Campusano, no entregó respuesta, lo que refuerza, según la familia, la percepción de indiferencia frente a un homicidio que estremeció a la Región y alcanzó notoriedad internacional.

Desde la otra vereda, el abogado defensor del absuelto Domingo Cofré, Javier Jara Müller, coincidió en la existencia de una “falta de servicio del Estado”, aunque sostuvo que tampoco ha existido un interés sostenido por parte de las autoridades estadounidenses en el seguimiento del proceso.

Tras la persistente presión de la familia Hagan, el caso fue trasladado recientemente a la Fiscalía Regional de O’Higgins, donde ya se ordenaron nuevas diligencias investigativas. Para Regina O’Neal, este movimiento representa una última esperanza de romper más de una década de impunidad y demostrar que el asesino de su hija sigue libre.

Mientras tanto, la madre de Erica continúa enfrentándose a una realidad que no imaginó cuando llegó a Chile buscando justicia: un sistema lento, hermético y, a su juicio, poco empático con las víctimas. Una experiencia que, dolorosamente, le ha permitido conocer desde dentro cómo funciona la justicia chilena cuando el paso del tiempo parece valer más que la verdad.

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