Canal 13 lleva a bailar a Cathy Barriga en año nuevo mientras arriesga hasta 26 años de cárcel por fraude al Fisco

El hecho adquiere una dimensión aún más política y comunicacional al recordar que Canal 13 desarrolló una intensa y sistemática campaña centrada en la “delincuencia”, la “mano dura” y la criminalización permanente, instalando el tema de la inseguridad como eje central de su programación informativa y de opinión.

La exalcaldesa de Maipú, Cathy Barriga (UDI), reapareció en pantalla este 31 de diciembre en Canal 13, donde fue invitada al programa de farándula Hay que decirlo, cerrando su participación con un baile en pantalla.

La escena no pasó inadvertida y desató una ola de críticas, considerando que Barriga se encuentra formalizada por fraude al Fisco y otros delitos, arriesgando hasta 26 años de cárcel según lo expuesto por el Ministerio Público.

La aparición televisiva resulta especialmente controversial si se considera el contexto judicial de la exjefa comunal de la UDI, investigada por el uso irregular de recursos públicos durante su administración en Maipú, nada menos que uno de los casos de corrupción municipal más graves de los últimos años en Chile.

Pero el hecho adquiere una dimensión aún más política y comunicacional al recordar que Canal 13 desarrolló durante los últimos cuatro años una intensa y sistemática campaña editorial centrada en la “delincuencia”, la “mano dura” y la criminalización permanente, instalando el tema de la inseguridad como eje central de su programación informativa y de opinión.

Sin embargo, ese mismo canal normaliza, blanquea y convierte en espectáculo a una figura investigada por delitos económicos contra el Estado, delitos que afectan directamente a la ciudadanía y al uso de recursos públicos. Mientras se estigmatiza la delincuencia común en los noticiarios, el fraude al Fisco parece transformarse en material de entretención cuando el rostro involucrado resulta rentable para el rating o es de derecha.

La contradicción es evidente: un canal que exige castigo ejemplar para ciertos delitos, pero relativiza otros cuando los protagonistas provienen del mundo político de derecha y mediático. La escena de Barriga bailando en pantalla, lejos de ser anecdótica, refleja una forma de hacer televisión que diluye la gravedad de la corrupción y contribuye a la desinformación y banalización de hechos judiciales en curso.

En un país golpeado por reiterados casos de corrupción, la responsabilidad de los medios no es menor. Convertir en show a una imputada por fraude al Fisco no es neutralidad ni pluralismo: es una señal editorial clara sobre qué delitos importan y cuáles pueden bailarse en horario estelar.

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