De Las Águilas de Jesús al gabinete: el fundamentalismo religioso llega al Ministerio de la Mujer 

Críticos, como parlamentarias del oficialismo y organizaciones feministas, incluida la Coordinadora 8M, han calificado su nombramiento como “una burla para las mujeres”, “un peligro” y “fundamentalismo religioso” que podría llevar a retrocesos en políticas públicas de género.

La designación de Judith Marín como futura ministra de la Mujer y la Equidad de Género en el gobierno de José Antonio Kast ha desatado una ola de críticas por su marcado fanatismo religioso y su historial de activismo evangélico radical, que pone en riesgo los avances en derechos de las mujeres en Chile.

El 18 de julio de 2017, durante la histórica sesión en el Senado que aprobó la despenalización del aborto en tres causales, un grupo de manifestantes evangélicos interrumpió el debate desde las tribunas gritando consignas como “¡Vuélvanse al Señor!” y “¡Vuélvete a Cristo!”, cantando y perturbando la deliberación democrática. Carabineros tuvo que desalojarlos del recinto.

Entre los alborotadores se encontraba Judith Marín, entonces integrante del movimiento Las Águilas de Jesús, un grupo evangélico estudiantil conocido por su activismo conservador y proselitista en universidades públicas.

Hoy, a sus 30 años, Marín es secretaria general del Partido Social Cristiano (PSC), aliado clave de Kast, y ha sido designada nada menos que para liderar el Ministerio de la Mujer, una cartera creada precisamente para promover la equidad de género, los derechos reproductivos y la lucha contra la violencia machista.

Su trayectoria revela un fanatismo que choca frontalmente con las funciones del ministerio: Férrea opositora al aborto, defiende la vida “desde la concepción hasta la muerte natural” y ha cuestionado públicamente la legitimidad de la ley de tres causales.

Su militancia en Las Águilas de Jesús la vincula a posturas extremas que priorizan la fe evangélica por sobre derechos seculares, incluyendo rechazo a la diversidad sexual y enfoques conservadores en familia y género.

Críticos, como parlamentarias del oficialismo y organizaciones feministas, incluida la Coordinadora 8M, han calificado su nombramiento como “una burla para las mujeres”, “un peligro” y “fundamentalismo religioso” que podría llevar a retrocesos en políticas públicas de género.

Su llegada al Ministerio genera alarma. ¿Priorizará la agenda evangélica conservadora por sobre las necesidades de todas las mujeres chilenas, incluidas las que no comparten su fe?

Organizaciones de derechos de las mujeres llaman a la vigilancia y a movilizaciones, como la marcha del 8M, para defender los derechos conquistados y evitar que el fanatismo religioso dicte políticas de Estado en materia de género. Pero un dato que no es menor. Los chilenos eligieron esta alternativa de gobierno.

Un comentario sobre «De Las Águilas de Jesús al gabinete: el fundamentalismo religioso llega al Ministerio de la Mujer »

  1. Al menos no usó una polera con el perro matapacos, ni dijo «quememos todo el pais»

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