Educadoras de Párvulos y aumento de cobertura

Ana María Baeza, Educación Parvularia UST Temuco

Por Ana María Baeza, Educación Parvularia de la Universidad Santo Tomás.

La Educación Parvularia en Chile está creciendo a pasos agigantados. Muestra de ello, es su alusión en el discurso de la Presidenta Bachelet que señala el avance de cobertura en este nivel, el aumento progresivo de salas cunas y niveles medios indican 13 mil nuevos niños y niñas en el sistema. Junto con ello, se ha creado la Subsecretaría e Intendencia de Educación Parvularia, para mejorar las políticas y los nuevos estándares que garantizarán, desde el 2016, la calidad en todos aquellos establecimientos educacionales que la impartan.

La neurociencia ha demostrado, que el período en que el cerebro aprende de forma más eficiente, comienza antes de los tres años, por lo que se justifica plenamente la relevancia de la inversión en educación temprana como una forma de igualar oportunidades, lo que a largo plazo, significaría un aumento de la productividad país.

Hasta aquí todo bien para nuestros niños. Pero, la pregunta es ¿Y el capital humano para atender a esta vasta población de párvulos que aumenta cada día? Las educadoras de Párvulos son las únicas profesionales formadas para atender este segmento de la población y según recientes estudios realizados, este plan de reforma está levantando una alerta en relación a la brecha que existiría entre número de profesionales versus el aumento de cobertura, situación que se verá agravada más aún con el cambio del coeficiente técnico de aquí al 2018, lo que significa, bajar de 42 a 20 los niños por educadora.

¿Cómo reencantamos a los jóvenes con la Pedagogía de Párvulos?, ¿cómo los atraemos a este campo laboral en crecimiento? Quisiera pensar que la vocación está presente en muchas jóvenes, pero esta motivación intrínseca choca con algunas barreras que impone el mismo sistema, los 500 puntos necesarios para ingresar a la carrera, cuya exigencia pretende mejorar la calidad de la pedagogía; y la remuneración profesional.

Urge un rediseño de estas políticas de ingreso que permitan asegurar la cantidad y calidad de educadoras que la realidad país necesita cubrir a corto y a largo plazo.

 

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