
Aislamiento, falta de especialistas y escasas redes de apoyo afectan a los adultos mayores en zonas rurales de La Araucanía. Especialista tuvo la oportunidad de verificar en terreno las múltiples dificultades, carencias y desafíos que enfrentan los mayores y sus familias, en zonas apartadas de los centros urbanos regionales.
Cerca de dos horas tardaron los especialistas de Fundación Las Rosas para llegar desde Temuco a zonas rurales y montañosas de Vilcún, como Cantino, General López y sectores aledaños. Ahí pudieron atender durante toda una jornada a cerca de 20 familias, que tuvieron la oportunidad de ser evaluadas en sus domicilios por el geriatra Alejandro Ceriani y otros profesionales de Salud de la institución benéfica, en el marco de los “Operativos Llaima”, impulsados en los primeros días del año por estudiantes universitarios de Residencia Alborada.
“Volvimos a ver cómo estaban las personas mayores que atendimos el año pasado y, en general, estaban bien”, nos anticipa Ceriani. “Sin embargo, también resolvimos algunos casos agudos que requerían respuesta médica inmediata y reforzamos otras medidas de cuidado a largo plazo, que son necesarias para mejorar la calidad de vida de estas personas mayores, que viven muy lejos de todo”, enfatiza el profesional.
El geriatra destaca los desafíos que enfrentan estas personas mayores, en situación de dependencia severa, que requieren de cuidados especializados y que están afectadas por enfermedades crónicas como hipertensión, diabetes, ceguera o serios problemas de movilidad. “Nos encontramos con contextos rurales de alta vulnerabilidad para las personas mayores, donde el acceso a este tipo de consultas es muy escaso o inexistente. Muchos de estos pacientes requieren actualizar sus tratamientos farmacológicos en forma periódica y no cuentan con especialistas para ello; por eso es tan importante la labor de capacitación que intentamos realizar en estos operativos, para que sus cuidadoras directas, mayoritariamente mujeres, puedan resolver dificultades de forma directa y acudir a centros de referencia cuando sea necesario, para mejorar así la calidad de vida de sus padres, abuelos y también de ellas como cuidadoras”, afirma Ceriani.

Caídas y Alzheimer
Otra de las profesionales de Fundación Las Rosas que participó en esta nueva versión de los Operativos Llaima -denominado “Manos que Cuidan”- fue Egnis Ubillo, terapeuta ocupacional, especialista en atención psicosocial de personas mayores. “Uno de nuestros principales objetivos es educativo, preparar a las cuidadoras para atender de la mejor forma posible a sus familiares en temas sensibles, como por ejemplo, la prevención de caídas o el manejo conductual frente a demencias como el Alzheimer. El año pasado realizamos tres operativos similares y en esta primera versión de 2026 nos concentramos en hacer seguimiento y verificar avances en las familias ya evaluadas”, explica Egnis Ubillo.
“Como equipo, valoramos positivamente el trabajo conjunto con las familias, con la agrupación Abrazo Solidario de Vilcún y especialmente con Residencia Alborada, con la motivación de sus jóvenes voluntarios. Eso fue clave para acercar esta atención de especialidad, solidaria, a las personas mayores con dependencia severa en zonas aisladas”, finaliza la terapeuta.
Hogar en Labranza
Estos operativos de Salud refuerzan el compromiso de Fundación Las Rosas por hacer un aporte a las familias vulnerables de la Región.
Recordemos que la institución benéfica, junto con un grupo de vecinos y familias de Temuco, impulsan la instalación de un hogar para personas mayores, en la zona de Labranzas, que sería el primero de la Fundación en La Araucanía y para el cual se requiere de apoyos y recursos.