Investigaciones denuncian el uso de armamento termobárico por parte de Israel en Gaza: Miles de cuerpos «evaporados» por temperaturas extremas

Expertos legales y organizaciones de derechos humanos exigen una investigación independiente inmediata ante lo que describen como «hornos crematorios a cielo abierto», donde la identidad y el rastro de miles de civiles han sido borrados de la faz de la tierra.

Una serie de investigaciones internacionales y reportes de la Defensa Civil de Gaza han puesto al descubierto una de las facetas más atroces de la masacre de Israel en Gaza, el uso sistemático de armas termobáricas y térmicas como las bombas MK-84 y GBU-39 de fabricación estadounidense que alcanzan temperaturas superiores a los 3.000°C, provocando la desaparición física total de las víctimas.

Se estima que cerca de 3 mil personas han desaparecido sin dejar rastro tras los impactos. Según expertos forenses, el calor extremo vaporiza los fluidos corporales y reduce los tejidos a cenizas en cuestión de segundos, dejando apenas trazas biológicas imposibles de recuperar para un sepelio digno.

El uso de estas bombas, a menudo calificadas como «bombas de vacío», genera una bola de fuego masiva que consume el oxígeno y genera una presión insoportable, diseñada para maximizar la letalidad en espacios cerrados o refugios.

Los informes señalan que este armamento, de fabricación estadounidense, está siendo utilizado en zonas densamente pobladas y «zonas seguras» declaradas previamente, lo que constituye una violación flagrante del derecho internacional humanitario.

Expertos legales y organizaciones de derechos humanos exigen una investigación independiente inmediata ante lo que describen como «hornos crematorios a cielo abierto», donde la identidad y el rastro de miles de civiles han sido borrados de la faz de la tierra.

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