Fin definitivo del horrible Paseo Bulnes de Temuco: desarme y retorno del tránsito vehicular tras tres años de improvisación y pésimo resultado

Durante la noche del lunes 12 de enero se inició el desarme completo de esta iniciativa piloto de mal gusto, decisión que obviamente contó con el respaldo unánime del Concejo Municipal y que permitirá el retorno inmediato del tránsito vehicular en el eje.

Tras casi tres años de una intervención urbana promovida por el alcalde de Temuco, Roberto Neira, que generó más rechazo que beneficios, el Paseo Bulnes en el centro de la ciudad llegó a su inevitable final.

Durante la noche del lunes 12 de enero se inició el desarme completo de esta iniciativa piloto de mal gusto, decisión que obviamente contó con el respaldo unánime del Concejo Municipal y que permitirá el retorno inmediato del tránsito vehicular en el eje.

Lo que en febrero de 2023 se presentó como un ambicioso proyecto de “urbanismo táctico” para revitalizar el centro, recuperar espacios públicos y responder a demandas de las hortaliceras, se transformó rápidamente en uno de los mayores desaciertos de la actual administración municipal.

Con una inversión cercana a los 297 millones de pesos, la obra incluyó módulos denominados “wancos” (con forma de silla mapuche), pintura en el piso, mobiliario urbano básico (bancas, basureros, macetas) y elementos sobrepuestos que, en teoría, facilitarían modificaciones futuras. Sin embargo, desde el primer día la propuesta fue duramente criticada por su pésimo gusto y diseño estético, la calidad deficiente de los materiales y la evidente falta de planificación integral.

Los “wancos” ocupaban gran parte de la calzada, generando problemas de circulación, ocupación irregular por parte de bandas y grupos que terminaron convirtiendo el espacio en un foco de desorden, infracciones sanitarias y seguridad. Lejos de reencantar a la ciudadanía y reactivar el comercio establecido, como prometía el alcalde, el paseo dividió a los temuquenses entre “amor y odio”, con una mayoría que lo consideró impresentable para una ciudad con el potencial de Temuco.

Comerciantes, peatones y expertos en diseño urbano advirtieron desde temprano las dificultades funcionales y la propuesta visual que nunca logró validación ciudadana real. Frases como “Temuco merece algo mejor” o “lo que hay hoy es impresentable” se volvieron recurrentes en el debate público, mientras la Cámara de Comercio y diversos actores locales cuestionaban que una intervención tan costosa no hubiera logrado ni orden ni belleza.

El Paseo Bulnes, que el alcalde presentó como un hito de modernización y progreso, resultó ser debut y despedida: una intervención de mal gusto, con pésimo diseño y materiales de baja calidad, que no resistió ni tres años de prueba real, y lo peor, con recurso de todos los temuquenses.

Temuco vuelve ahora al tránsito vehicular en Bulnes mientras se abre una nueva etapa en la discusión sobre cómo recuperar de verdad su centro histórico: con planificación seria, participación genuina y estándares de calidad que la ciudad merece, lejos de improvisaciones costosas y efímeras. Ojalá quienes entregaron las indicaciones para realizar el fallido y horrendo Paseo Bulnes, no opinen esta vez.

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