La increíble historia del voluntariado en India de dos estudiantes de la Universidad Mayor de Temuco

Foto estudiantes India

Sergio Apraiz y Constanza Meneses, de la Escuela de Nutrición y Dietética de la sede Temuco de esta casa de estudios, trabajaron en una escuela para niños con cáncer del país asiático.

“Ellos no te piden plata, te piden comida”. Con esa frase Sergio Apraiz resume la realidad con la que se encontró él y su compañera Constanza Meneses en India, durante un voluntariado que realizaron por casi dos meses en una escuela para niños con cáncer en Bombay, a partir de un programa de Aiesec.

“Nosotros habíamos trabajado en hospitales acá en Chile, con niños que a lo mejor son de bajos recursos, pero allá, en India, es mucho peor”, comentó Sergio Apraiz, todavía impactado por la realidad que le tocó ver durante su estadía en el país asiático.

Preocupados por la alimentación de un grupo de estudiantes entre 6 y 13 años, los jóvenes de la U. Mayor sede Temuco sabían que su trabajo era difícil, no sólo por la precariedad de recursos, también por las condiciones culturales. “No es una dieta tan distinta a la chilena, sí en los condimentos. Por ejemplo, a todos los alimentos ellos le colocan ají, sea para un niño de dos años o un adulto, tenga cáncer o no”, explicó Constanza.

Obligados a adaptarse, los estudiantes de la Escuela de Nutrición y Dietética, sabían que el entorno no era el más favorable, pero que debían tratar de ayudar igual.

 

El trabajo

Sergio y Constanza atravesaban buena parte de Bombay hasta llegar al hospital en el que trabajaban. Una vez allí, se incorporaban a una pequeña escuela en la que estaban todos los niños con cáncer.

“Buscamos tratamientos nutricionales en distintas partes del mundo respecto al cáncer, para compararlo con el tratamiento que ellos tenían allá. Luego, trabajábamos con los profesores, preparábamos el material educativo y enseñábamos”, detalló Sergio.

De todos modos, la experiencia les dejó enseñanzas de vida. “Después de una experiencia como la que vivimos se te abre un mundo distinto. Esto me hizo crecer un montón”, finalizó Sergio.

Por Andrés Vargas

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