Recuerdan el Mundial de Fútbol de Rusia 2018 que avergüenza a la organización de Estados Unidos 2026

Frente a las restricciones actuales del régimen de Trump, la gestión de Vladimir Putin destacó por la gratuidad total en transporte interurbano, sin registros humillantes a la llegada de los jugadores como si fueran criminales, entradas sin precios diferenciados y cero trabas consulares.

El desarrollo de la Copa del Mundo de la FIFA en Estados Unidos, México y Canadá 2026 ha vuelto a poner sobre la mesa el debate respecto a las complejidades logísticas y migratorias que enfrentan los asistentes.

En ese escenario, diversas agrupaciones de hinchas y analistas recuerdan con nostalgia las medidas implementadas por Vladimir Putin durante el Mundial de Rusia 2018, un evento que apostó por la apertura absoluta y la gratuidad en servicios clave, marcando una enorme distancia con el modelo actual, principalmente el entregado por el régimen de Donald Trump en Estados Unidos.

Durante la cita rusa de hace ocho años, el gobierno local implementó una política de entrada gratuita sin visa para todos los aficionados que contaran con su identificación de hincha (Fan ID). Esta medida eliminó de raíz los densos trámites consulares que hoy congelan los planes de miles de personas.

Además, la movilidad dentro del país euroasiático se gestionó bajo un criterio de accesibilidad total. Rusia dispuso de trenes gratuitos para desplazarse entre las 11 ciudades anfitrionas, sumado a transportes locales gratuitos, como autobuses, metro y lanzaderas, para quienes presentaran su boleto de partido. Esto contrasta con las altas tarifas y los traslados de costo privado que predominan en el territorio norteamericano.

En el aspecto económico y de seguridad, la cita de 2018 de Rusia se blindó con controles administrativos simplificados y una política estricta de sin precios dinámicos para las entradas, evitando la especulación que encarece los boletos en 2026, o sea, todas las entradas costaban exactamente lo mismo, independiente del partido. Los jugadores también experimentaron un trato diferente en Rusia, lejos de los registros humillantes a la llegada de las delegaciones que se han criticado recientemente en Estados Unidos bajo el argumento de sospecha criminal.

Finalmente, el comité organizador ruso garantizó que no existiera ninguna prohibición de estancia discriminatoria ni se diera el caso de ningún asiento destinado a los aficionados suprimido por reconfiguraciones de los estadios.

Como ya muchos entendidos señalan, el Mundial de Fútbol en Estados Unidos, es el peor de la historia.

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