Machi Francisca Linconao de Padre Las Casas exige reparación por injusto proceso judicial que la afectó

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La denunciante dijo haber sufrido una vejación que le afecta hasta hoy. Tras ser detenida y trasladada a la Comisaría, fue despojada de su vestimenta tradicional.

El 4 de enero de 2013, tras un allanamiento en su domicilio, ubicado en Camino Tres Cerros, sector Rahue de Padre Las Casas, la machi Francisca Linconao Huircapán, sufrió una vejación que le afecta hasta hoy. Tras ser detenida y trasladada a la Comisaría de Padre Las Casas, fue despojada de su vestimenta tradicional.

“Fui detenida, con violencia, en mi casa, delante de mi nieta de tres años. Me llevaron esposada a la Comisaría. Me despojaron de mi vestimenta. Yo soy machi, una autoridad tradicional de mi lof, de las comunidades del pueblo mapuche. Después me llevaron esposada al Consultorio Pulmahue, a constatar lesiones. Fui expuesta públicamente a través de los medios de comunicación, en una acción que afecta mi dignidad”, relató la denunciante.

Los hechos ocurrieron tras el atentado a la familia Luschinger Mackay. Carabineros allanó su domicilio buscando armas o culpables. En medio del violento operativo, fue detenida sin que se le explicara  el motivo de su detención. Recién el sábado por la mañana, luego de pasar la noche detenida, le informaron que la policía había encontrado un arma hechiza.

“Cuando me llevaron, sólo me dijeron que los acompañara. Cinco carabineros me tomaron por la fuerza. Ese día, sé que se llevaron un cuchillo que estaba al borde de una ventana, el que habíamos usado para abrir un saco de harina. Al día siguiente, dijeron lo del arma”.

 

Prestigio

La machi Francisca fue acusada de tenencia de arma de fuego y llevada a juicio. Estuvo tres meses con arresto domiciliario nocturno, diez meses con arraigo regional y siete meses con firma mensual. Finalmente, el 14 de octubre de 2013 el Tribunal Oral de Temuco la absolvió de los cargos.

“Fui atropellada en mis derechos de machi, acusada con calumnias y gracias a un montaje de Carabineros. Mi prestigio y honor ha sido gravemente afectado, impidiendo mi trabajo y afectando mi salud física y psicológica. Estoy espiritualmente dañada y exijo reparación”.

Durante todos estos meses, la machi Francisca no ha podido trabajar. Debido a esto se han visto afectadas las condiciones de vida de su hogar, compuesto por tres mujeres y una niña. Ese es el daño que ella reclama y que ve es ignorado por la institucionalidad.

“¿Dónde ha estado el Sernam para defender mis derechos de mujer vulnerados? ¿Dónde ha estado la Conadi para defender mis derechos como mujer indígena y machi? ¿Dónde ha estado el Sename para defender los derechos de mi nieta de tres años expuesta a mi detención y violencia? ¿Qué pasa con los tres carabineros que declararon y mintieron, dónde están sus disculpas?”, se pregunta la autoridad mapuche.

Aún afectada espiritualmente, la machi Francisca estudia todos los antecedentes de su caso, a fin de realizar las acciones que lleven a la reparación que demanda. En este proceso está siendo acompañada por la Fundación Instituto Indígena.

 

Fundación

La presidenta de la Fundación Instituto Indígena, Hilda Llanquinao Trabol, explicó el apoyo de la Fundación a la machi Francisca Linconao. “Hoy estamos acompañando la machi, tal como lo hemos hecho con todas personas mapuches durante más de 50 años, ya que esta institución fue creada, precisamente, para ayudar a los mapuches y fortalecer su cultura. Nosotros creemos que los derechos de la machi han sido vulnerados, lo que es muy grave si consideramos la legislación vigente, especialmente el Convenio 169 de la OIT. La hemos acompañado en todo el proceso judicial y comprobado el deterioro de su salud. No se puede entender que en 2013 y 2014 sigan ocurriendo estos hechos, que una autoridad mapuche sea atropellada y maltratada por agentes del Estado. Tal como ella lo señala, debe haber una reparación”.

Según Hilda Llanquinao, tampoco es comprensible que en La Araucanía se desconozca la importancia de las autoridades tradicionales del pueblo mapuche. “A nadie se le ocurriría despojar de sus ornamentos a un sacerdote o irrumpir violentamente en una Iglesia. No puede ser que los protocolos policiales no cumplan con los mínimos procedimientos de respeto. No puede ser que no se entienda qué es una machi,  una persona con un designio divino para hacer el bien, cuya espiritualidad es profundamente afectada por estos hechos. Y finalmente no puede ser que no haya un costo para el Estado cuando se vulnera los derechos de las personas, especialmente de los mapuches”, concluyó.

Por Mariel Rubilar

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