Preocupación por el deterioro de la libertad de prensa en Argentina bajo el gobierno de Javier Milei

Se han registrado 52 casos de discursos estigmatizantes, 12 agresiones físicas a periodistas y un aumento en el acoso digital. Organismos como Amnistía Internacional y el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) advierten sobre un «efecto chilling» que lleva a la autocensura.

Organizaciones de Derechos Humanos, sindicatos de prensa y medios independientes expresan su profunda preocupación por el deterioro de la libertad de prensa en Argentina durante la presidencia de Javier Milei, caracterizada por medidas que, aunque no constituyen una orden explícita de censura, generan un clima de hostigamiento, restricciones y autocensura que amenaza el ejercicio periodístico y el derecho a la información.

Desde diciembre de 2023, el gobierno de derecha de Milei ha implementado políticas que impactan negativamente en el periodismo:

Cierre de medios públicos: La clausura de la agencia Télam en marzo de 2024, con 810 trabajadores excusados y sedes valladas, fue calificada por Reporteros Sin Fronteras (RSF) como «uno de los golpes más duros al periodismo en décadas». Aunque reabierta parcialmente como Agencia de Publicidad del Estado (APESAU), su capacidad informativa se vio reducida. Asimismo, TV Pública y Radio Nacional enfrentaron suspensiones de contenido y censura interna en coberturas críticas. 

Restricciones al acceso a información: El Decreto 780/2024 modificó la Ley de Acceso a la Información Pública, limitando solicitudes y clasificando datos oficiales como «privados», lo que dificulta el trabajo de investigación periodística. 

Hostigamiento y judicialización: Milei ha calificado a periodistas de «mentirosos» y «corruptos», promoviendo un ambiente de acoso. En julio de 2025, demandó a cinco comunicadores por supuestas «calumnias», y en agosto, amplificó un deepfake contra una periodista, generando críticas internacionales. 

Concentración mediática: La eliminación de límites a licencias de medios y la suspensión de publicidad oficial (que también ha ocurrido en Chile) han afectado a outlets independientes, mientras grandes grupos mediáticos afines enfrentan menos restricciones.

Impacto en la libertad de prensa

Según RSF, Argentina cayó al puesto 87 en el Índice Mundial de Libertad de Prensa en 2025, un retroceso de 47 posiciones en dos años. Se registraron 52 casos de discursos estigmatizantes, 12 agresiones físicas a periodistas y un aumento en el acoso digital. Organismos como Amnistía Internacional y el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) advierten sobre un «efecto chilling» que lleva a la autocensura.

El Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), FOPEA y más de 2 mil periodistas firmantes instan al gobierno argentino a terminar con los ataques, garantizar el acceso a la información y proteger los medios públicos. La sociedad civil y la comunidad internacional son convocadas a monitorear la situación para salvaguardar este pilar democrático.

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