Argentinos comienzan a vivir las consecuencias de su elección: Senado ratifica el desmantelamiento de los derechos laborales

Tras una sesión de 14 horas, se concretó lo que muchos advirtieron: un retroceso estructural que prioriza el beneficio empresarial sobre la estabilidad del trabajador.

En una madrugada que marca el fin de una era de protección a los trabajadores, el Senado argentino aprobó la reforma laboral de Javier Milei. Con 42 votos a favor, el legislativo dio luz verde a un proyecto que modifica radicalmente las condiciones de trabajo, evidenciando el rumbo que la ciudadanía argentina validó en las urnas y cuyas consecuencias hoy se manifiestan en la pérdida de beneficios históricos.

El costo del voto a la derecha

El triunfo de La Libertad Avanza (LLA) en este 2026 no es un hecho aislado, sino el resultado directo del respaldo electoral que la derecha obtuvo en las pasadas legislativas. Tras una sesión de 14 horas, se concretó lo que muchos advirtieron: un retroceso estructural que prioriza el beneficio empresarial sobre la estabilidad del trabajador.

Entre los puntos que ahora la clase trabajadora deberá «bancar», destacan:

Indemnizaciones a la baja: Se eliminan del cálculo el aguinaldo y las vacaciones, abaratando significativamente el costo de los despidos.

Fin de la estabilidad: La creación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL) traslada la responsabilidad de la previsión al empleador mediante cuotas, facilitando las desvinculaciones.

Huelga bajo asedio: La declaración de casi todos los sectores productivos como «esenciales» anula de facto el derecho a la protesta, exigiendo hasta un 75 por ciento de operatividad en sectores como educación y comercio.

Un país fracturado por su propia decisión

Mientras el oficialismo celebraba en los palcos del Senado, las calles de Buenos Aires eran escenario de una batalla campal. Los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad son el reflejo de una sociedad que hoy se enfrenta a la realidad de las políticas de ajuste que ella misma impulsó en las elecciones de octubre.

La reforma, calificada por sectores de izquierda como «esclavista», es el primer gran hito de un 2026 donde la agenda de derecha no encuentra frenos institucionales, gracias a la mayoría parlamentaria que el mismo pueblo argentino le otorgó a Milei. El proyecto ahora regresa a la Cámara Baja, encaminándose a una sanción definitiva que consolidará este nuevo paradigma laboral. A disfrutar lo votado, argentinos. ¿Y cómo andamos por casa?

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