El «Epstein Chileno» que la prensa nacional prefiere olvidar

Medios internacionales como RT vuelven a poner el foco sobre lo que denominan el «Epstein suramericano».

Mientras que en Chile el Caso Spiniak parece haber sido confinado al archivo del olvido por los medios tradicionales y la elite, medios internacionales como RT vuelven a poner el foco sobre lo que denominan el «Epstein suramericano».

El reportaje de este medio que está censurado en Chile destaca cómo esta trama de pederastia, que involucró a la élite política y empresarial a principios de los 2000, guarda similitudes estructurales con redes de abuso internacionales vinculadas al poder.

Resulta sintomático que sea la prensa extranjera la que refresque la memoria sobre un caso que en Chile se cerró con un manto de duda.

Mientras los medios tradicionales locales han optado por el veto informativo o el enfoque exclusivo en la «falsa víctima» (Gemita Bueno) para desviar la atención, el análisis internacional subraya los puntos que la justicia chilena dejó inconclusos.

El reporte de RT es explícito al mencionar a los altos dirigentes políticos que fueron salpicados por el escándalo. Jovino Novoa (UDI) fue presidente del Senado y figura clave de la dictadura, señalado en su momento por la «testigo clave» Gemita Bueno. Carlos Bombal (UDI), exsenador que, junto a Novoa, estuvo en el epicentro de las acusaciones. Nelson Ávila (Partido Radical), exsenador que también fue vinculado a las presuntas «fiestas» del magnate. Andrés Zaldívar (DC), histórico dirigente de la Democracia Cristiana cuyo nombre apareció en la trama. Carlos Cantero (RN), parlamentario de Renovación Nacional mencionado en la investigación.

ACÁ EL REPORTAJE DEL CANAL RT.

Por otro lado estaba Pía Guzmán (RN), la diputada que detonó el escándalo al asegurar la existencia de parlamentarios involucrados, lo que terminó destruyendo su carrera política mientras los demás fueron sobreseídos.

Un cierre conveniente para la élite

A diferencia del Caso Epstein, donde las investigaciones continúan repercutiendo en las altas esferas de EE.UU., el caso chileno se cerró descartando la existencia de una red de pedofilia (asociación ilícita), permitiendo que los nexos con el poder quedaran sin castigo.

Mientras el relato local se enfocó en el «falso testimonio» de la testigo para exculpar a los políticos, el análisis internacional subraya que el daño institucional y la vulnerabilidad de las víctimas menores de edad, captadas en situaciones de precariedad, fueron sacrificados para proteger la estabilidad de la coalición política de la época.

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