Javier Milei viajó a España para apoyar a la derecha en su campaña y terminó haciendo el ridículo y siendo un grave problema para sus aliados

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El presidente argentino llegó a Madrid con un hematoma visible y un apósito en el cuello, protagonizó una serie de ataques contra Pedro Sánchez y terminó entregándole al jefe del Gobierno español un nuevo argumento para su campaña.

El viaje de Javier Milei a Madrid, entre el 21 y el 22 de octubre, tenía un objetivo político evidente: intervenir en plena campaña electoral española y respaldar a los sectores de extrema derecha, particularmente al Partido Popular (PP) y Vox, sin embargo, el resultado terminó siendo bastante diferente al esperado.

En lugar de concentrar su visita en sus aliados españoles, Milei convirtió su primera actividad pública en un duro ataque contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, al que calificó de “impresentable dictador”, “corrupto”, “autoritario Pedrito”, “liberticida” y “delincuente ladrón”; además, llamó a los españoles a “sacar a los socialistas a patadas” del poder.

La intervención ocurrió durante un desayuno del Foro Nueva Economía, realizado en el Real Casino de Madrid, y rápidamente pasó a dominar la cobertura de la visita.

El mandatario argentino también protagonizó un enfrentamiento con una periodista española que le preguntó si su presencia estaba generando incomodidad en la derecha española. Milei respondió calificándola de “corta intelectualmente” y “miserable política”, ampliando así el episodio desde el enfrentamiento con Sánchez hacia la prensa. Su actuar fue idéntico a su proceder en Chile, país que aguanta todo, pero esta vez ocurrió en España, un país y un pueblo que se hace respetar.

Una visita que incomodó a sus propios aliados

Uno de los aspectos más llamativos de la visita fue la distancia que mantuvieron los principales dirigentes de la derecha española. Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, no se reunió personalmente con Milei, tampoco lo hizo Santiago Abascal, líder de Vox, quien finalmente mantuvo una conversación por videoconferencia con el presidente argentino. O sea, Milei viajó hasta España para hablar con sus dirigentes, pero por videollamada. Milei sí se reunió con Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid, en un encuentro que posteriormente fue difundido públicamente.

La cautela de PP y Vox contrastó con la intención del propio Milei de involucrarse directamente en la campaña española. De hecho, terminó mencionando expresamente a ambos dirigentes y respaldando sus posiciones, lo que claramente es una intromisión en los asuntos internos del país europeo, pero la derecha está acostumbrada.

Para el PP, la situación resultaba particularmente incómoda. Asociarse demasiado con las declaraciones de Milei podía convertir la visita en un asunto electoral, precisamente cuando el partido buscaba mantener distancia.

Sánchez aprovechó el episodio

El principal beneficiado políticamente por la exposición generada durante la visita fue, según distintos análisis publicados en España, el mismo Pedro Sánchez.

El propio alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, del PP, llegó a señalar que la visita podía convertirse en una ventaja para Sánchez. El diario El País describió posteriormente el viaje como un auténtico “regalo” para la estrategia del Gobierno español en plena precampaña.

Sánchez respondió públicamente a los ataques de Milei y aprovechó sus declaraciones para presentar al mandatario argentino como un ejemplo de lo que, a su juicio, podría significar un eventual gobierno de la derecha española; incluso recurrió a una canción de la cantante argentina Lali Espósito, publicando en redes sociales que la estaba escuchando mientras viajaba por España. La referencia fue interpretada ampliamente como una respuesta irónica a Milei.

El Partido Socialista, además, convirtió la visita en material de campaña, llegando a instalar una enorme lona en su sede de Ferraz con un mensaje dirigido directamente al mandatario argentino.

En otras palabras, el patético mandatario trasandino que llegó a Madrid con la intención de reforzar el discurso de la derecha, terminó proporcionando a Sánchez una considerable cantidad de material político para atacar precisamente a sus adversarios.

La imagen de Milei también llamó la atención

Pero si lo anterior fuera poco, otro elemento que acompañó la visita fue el asqueroso aspecto físico con el que Milei apareció públicamente. El argentino llegó a Madrid mostrando incluso un hematoma visible en el rostro y un apósito de considerable tamaño en el lado izquierdo del cuello, aparte del mal olor que salía de su anatomía imperfecta. La grotesca imagen rápidamente llamó la atención de medios y redes sociales.

Desde el entorno del régimen argentino se intentó explicar que el perturbado sujeto había sufrido un accidente doméstico al salir de la ducha días antes, provocándose un golpe que habría generado el hematoma. Sin embargo, no se difundió públicamente un parte médico oficial que detallara el diagnóstico, mientras circularon distintas versiones sobre el origen de la lesión.

Por ello, lo comprobable es la existencia del hematoma y el apósito, mientras que las circunstancias exactas del incidente quedaron explicadas principalmente a través de fuentes oficiales y versiones difundidas por distintos medios.

Un festín para los medios

La visita terminó transformándose, además, en material abundante para la prensa de ambos lados del Atlántico. Medios españoles como El País, RTVE, Europa Press y otros dedicaron amplia cobertura a los enfrentamientos de Milei con Sánchez, sus ataques a la prensa y la incómoda posición en que quedaron PP y Vox.

Pero el episodio también fue ampliamente recogido por medios argentinos. La Nación, por ejemplo, destacó desde Madrid que Milei había llegado decidido a intervenir en la campaña electoral española y que desde su primer discurso había atacado duramente a Sánchez. Incluso, medios españoles recogieron las reacciones críticas provenientes de Argentina. La Sexta tituló una de sus informaciones con la expresión “da vergüenza ajena”, al recoger las reacciones de políticos y periodistas argentinos a la visita.

El resultado fue una paradoja política difícil de ignorar. Milei pretendía convertirse en un refuerzo internacional para la derecha española, pero su presencia payasesca terminó ocupando buena parte de la agenda por sus insultos, sus enfrentamientos con periodistas y la incomodidad generada entre sus propios aliados.

Y mientras PP y Vox intentaban administrar la situación con cautela, Pedro Sánchez encontraba una oportunidad para responder, polarizar el debate y utilizar al presidente argentino como argumento contra sus adversarios.

La visita que pretendía fortalecer a la derecha española terminó, así, convirtiéndose en un episodio dominado por la controversia alrededor de Milei, los malos olores y en una nueva oportunidad comunicacional para el jefe del Gobierno español.

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