El «efecto redondeo» en supermercados: ¿Insignificancia o una práctica que normaliza la sinvergüenzura?

Las pequeñas cifras que suman millones al año. Usuaria de redes sociales calculó el impacto económico real de esta práctica comercial con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

En un video que invita a la reflexión, una usuaria planteó una interrogante sobre una situación cotidiana que ocurre en los supermercados chilenos. Al realizar una compra en una sucursal de un conocido supermercado, constató que su vuelto de 2 pesos no le fue entregado bajo el argumento del redondeo. Esto la llevó a calcular el impacto económico real de esta práctica comercial con el apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

A través de una estimación teórica, expuso las siguientes cifras para contextualizar el fenómeno:

La cadena en cuestión cuenta con cerca de 195 supermercados en el país.

Cada local atiende un promedio de mil 680 clientes al día.

Esto se traduce en un total aproximado de 327 mil 600 compras diarias.

Bajo el supuesto de que el redondeo favoreciera siempre al establecimiento por un monto de dos pesos en cada transacción, el supermercado percibiría de forma estimada unos 655 mil 200 pesos al día. A nivel mensual, la cifra escalaría a 20 millones de pesos, alcanzando cerca de 239 millones de pesos al año.

Un llamado a no normalizar ni dejar de cuestionar

Más allá de la exactitud de los montos económicos, la reflexión de fondo apunta a los hábitos socioculturales de la ciudadanía frente a la autoridad y a las grandes corporaciones. La creadora del contenido enfatizó que una sociedad pierde su fuerza cuando deja de formularse preguntas y asume con normalidad situaciones que resultan cuestionables.

Como ejemplos de este comportamiento, mencionó la pasividad colectiva con la que se suelen recibir las demoras en las bajas de los combustibles o la resignación posterior a los conocidos casos de colusión en los mercados de alimentos y farmacias.

De acuerdo con su planteamiento, las grandes desigualdades estructurales no siempre surgen a partir de decisiones macroeconómicas evidentes, sino que muchas veces se gestan a través de pequeñas prácticas cotidianas que las personas deciden ignorar por considerarlas insignificantes.

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