
Diversos estudios científicos respaldan las propiedades de este fruto seco para proteger el corazón, el cerebro y mejorar la salud intestinal de forma natural.
Las nueces se han consolidado como uno de los alimentos más estudiados por la ciencia de la nutrición gracias a su perfil único, donde destaca su altísimo contenido de ácidos grasos omega-3 de origen vegetal.
A continuación, revisamos 10 beneficios concretos que este fruto seco aporta a tu organismo.
Ricas en antioxidantes: Tienen una actividad antioxidante significativamente mayor que cualquier otro fruto seco común gracias a la vitamina E, la melatonina y unos compuestos llamados polifenoles, que ayudan a combatir el daño celular.
Gran fuente de omega-3 vegetal: Aportan ácido alfa-linolénico (ALA). Este es un ácido graso esencial que el cuerpo no puede producir por sí mismo y que debes obtener de la dieta para proteger tus arterias.
Reducen la inflamación: Sus polifenoles ayudan a mitigar el estrés oxidativo y la inflamación, los cuales son la raíz de muchas enfermedades crónicas como los problemas cardiovasculares o el alzhéimer.
Favorecen la salud del intestino: Comerlas promueve el crecimiento de bacterias beneficiosas en tu microbiota intestinal, lo que no solo mejora la digestión, sino que fortalece tu sistema inmune.
Ayudan a controlar el riesgo de ciertos cánceres: Investigaciones sugieren que sus compuestos bloquean los receptores de hormonas en el cuerpo, lo que podría reducir el riesgo de desarrollar cánceres relacionados con las hormonas, especialmente el de mama y el de próstata.
Apoyan el control del peso: Aunque son densas en calorías, la energía que absorbe el cuerpo de ellas es menor de lo esperado. Además, ayudan a controlar el apetito gracias a su capacidad de regular la saciedad en el cerebro.
Ayudan a manejar la diabetes tipo dos: Su consumo habitual contribuye a mejorar los niveles de azúcar en la sangre y la función de la insulina, reduciendo el riesgo de desarrollar esta condición.
Contribuyen a bajar la presión arterial: Estudios demuestran que incluir este fruto seco en una dieta saludable ayuda a disminuir la presión arterial, un factor clave para evitar accidentes cerebrovasculares.
Promueven un envejecimiento saludable: Mantienen la movilidad y la independencia física al envejecer gracias a su concentración de vitaminas y minerales esenciales.
Mejoran la función cerebral: Sus nutrientes apoyan la concentración, la velocidad de procesamiento mental y la memoria, protegiendo al cerebro del deterioro cognitivo.
Para obtener todas estas propiedades, la porción diaria recomendada por los expertos es de unos 30 gramos, lo que equivale aproximadamente a siete u ocho nueces enteras.