
Estudio piloto en 45 empresas demostró que reducir la jornada mantiene la productividad, mejora la salud y convence al 73 por ciento de las compañías de no volver al modelo tradicional.
¿Trabajar un día menos por semana y mantener el mismo sueldo? Muchos pensaban que era imposible, pero Alemania decidió ponerlo a prueba y los resultados sorprendieron incluso a las empresas participantes. Lo que sería impensable en Chile, sí lo hicieron en Europa. Durante seis meses, 45 compañías adoptaron una semana laboral de cuatro días sin reducir salarios. El resultado principal arrojó que la productividad se mantuvo prácticamente intacta, mientras que el bienestar de los trabajadores se disparó.
El estudio, liderado por la organización 4 Day Week Global, analizó el comportamiento de diversas organizaciones que implementaron el modelo de 100 por ciento del salario, 80 por ciento del tiempo y 100 por ciento de la productividad.
Al concluir la medición, el 73 por ciento de las empresas participantes decidió mantener el nuevo sistema de forma permanente, rechazando la opción de regresar a la semana tradicional de cinco días.
Claves del experimento alemán
Rendimiento estable: La productividad general siguió al mismo nivel que antes del cambio.
Menos estrés: El agotamiento laboral cayó de forma drástica entre los colaboradores.
Salud laboral: Se registraron menos bajas médicas y se observaron empleados más saludables.
Sueldo intacto: Los trabajadores conservaron la totalidad de sus ingresos.
La prueba demostró que trabajar más horas no siempre significa producir más. Para cumplir las metas en menos tiempo, las jefas y jefes de área, junto al director general de cada firma, eliminaron reuniones innecesarias, optimizaron procesos internos y aprovecharon de mejor manera las jornadas disponibles.
Tras el éxito de la iniciativa, la interrogante actual ya no es si el modelo funciona, sino cuánto tardarán otros países en seguir el mismo camino. Obviamente, en Chile esto sería impensado.