Fernando Cerimedo: el sujeto detrás de redes de bots y trolls que extendió sus tentáculos por América Latina (Chile incluido) y que ahora enfrenta una investigación criminal en Bolivia

Durante el proceso constitucional de 2022, Cerimedo estuvo vinculado a la campaña por el Rechazo. El resultado de aquel plebiscito fue contundente: el 61,86% de los electores rechazó la propuesta constitucional, mientras el 38,14% votó Apruebo.

El argentino Fernando Cerimedo pasó de trabajar en marketing digital y campañas políticas a convertirse en uno de los operadores más controvertidos de la nueva derecha latinoamericana. Fue asesor de Javier Milei, trabajó para Jair Bolsonaro y participó en campañas políticas en distintos países, incluido Chile. Su nombre vuelve ahora a la primera línea tras ser detenido e investigado en Bolivia por el ataque contra su expareja Nadia Beller.

Fernando Cerimedo no es un político tradicional ni ocupa un cargo público. Es un consultor de marketing político especializado en comunicación digital, redes sociales y estrategias electorales. Fundó el medio La Derecha Diario y dirige la agencia Numen Publicidad, desde donde ha desarrollado campañas y estrategias digitales para distintos actores políticos de América Latina.

Su nombre adquirió especial notoriedad durante la campaña presidencial de Javier Milei en Argentina, donde tuvo un papel relevante en la estrategia digital de La Libertad Avanza. Cerimedo llegó incluso a integrar el círculo político más cercano al entonces candidato y participó en la organización de la entrevista de Milei con el periodista estadounidense Tucker Carlson.

Pero lo que convirtió a Cerimedo en una figura particularmente polémica fue su propia descripción de las herramientas utilizadas en sus campañas.

¿Qué son los trolls y los bots?

Para entender el método atribuido a Cerimedo hay que distinguir dos conceptos que suelen confundirse. Un bot es una cuenta automatizada que puede ejecutar determinadas acciones en internet sin que una persona tenga que realizar manualmente cada una de ellas. Puede publicar mensajes, compartir contenidos, reaccionar o realizar determinadas acciones de manera programada.

Un troll, en cambio, es normalmente una persona que interviene deliberadamente en redes sociales para provocar, atacar, amplificar determinados mensajes o generar determinadas reacciones.

En política, ambos pueden utilizarse para aumentar artificialmente la presencia de un candidato o tema en las redes.

En una entrevista publicada por La Nación (de Argentina) en 2023, Cerimedo reconoció disponer de “un montón” de trolls y explicó que los utilizaba para aumentar la relevancia de determinados contenidos y conseguir que los algoritmos de las plataformas los mostraran a más personas. El mismo medio describió la existencia de estructuras con miles de trolls, cuentas automatizadas y otras herramientas digitales vinculadas a las campañas políticas.

Dicho en palabras simples, si una persona publica un mensaje y obtiene cinco interacciones, probablemente tenga poco alcance; si cientos o miles de cuentas comienzan simultáneamente a interactuar con ese mensaje, la plataforma puede interpretar que se trata de un contenido importante y darle mayor visibilidad.

El problema aparece cuando esas interacciones no representan a personas reales actuando espontáneamente, sino que forman parte de una operación organizada para modificar artificialmente lo que los usuarios creen que es popular o relevante.

Cerimedo, además, reconoció en aquella entrevista que realizaba lo que denominó “campañas negativas”, una estrategia destinada a instalar información desfavorable sobre adversarios políticos.

Un operador con actividad en varios países

La trayectoria de Cerimedo no se limita a Argentina. Según antecedentes publicados por La Nación del país trasandino, trabajó para Jair Bolsonaro en Brasil y participó anteriormente en la campaña del Rechazo a la nueva Constitución chilena. También estuvo involucrado en la campaña presidencial de Milei y posteriormente apareció vinculado a operaciones políticas en otros países de la región.

Su relación con Chile es particularmente relevante

Durante el proceso constitucional de 2022, Cerimedo estuvo vinculado a la campaña por el Rechazo. El resultado de aquel plebiscito fue contundente: el 61,86% de los electores rechazó la propuesta constitucional, mientras el 38,14% votó Apruebo.

Eso no significa que Cerimedo haya sido responsable por sí solo del resultado electoral, una conclusión que no está respaldada por los antecedentes disponibles, pero sí que su participación en la campaña opositora al proyecto constitucional chileno está documentada.

El caso chileno resulta relevante porque permite observar cómo este tipo de consultores comenzaron a trabajar más allá de las fronteras de sus países de origen, llevando determinadas técnicas de comunicación digital de una elección a otra.

De Milei a Bolivia

La trayectoria de Cerimedo continuó posteriormente en otros escenarios latinoamericanos.

En Argentina tuvo un papel importante en la estrategia digital de Milei. En Brasil trabajó en el entorno de Bolsonaro. Y en Bolivia terminó vinculado políticamente al entorno del actual presidente Rodrigo Paz. La Nación de Argentina señala que en los últimos tiempos Cerimedo habría participado también en la campaña del mandatario boliviano.

Es precisamente en Bolivia donde su carrera política y empresarial terminó chocando con una investigación criminal. El 17 de agosto, la abogada Nadia Beller fue atacada a tiros en Santa Cruz de la Sierra y sobrevivió al atentado. Beller posteriormente acusó a su expareja, Cerimedo, de estar detrás del ataque y realizó además denuncias relacionadas con supuestas irregularidades y redes de corrupción.

La investigación boliviana tomó una nueva dimensión cuando aparecieron mensajes extraídos del teléfono de Cerimedo que, según la Fiscalía, podrían comprometerlo en la planificación del ataque. El País informó que un peritaje del aparato encontró mensajes que los investigadores consideran relevantes para la acusación.

La justicia boliviana ordenó su detención preventiva por 180 días mientras continúa la investigación. Además, la Fiscalía abrió una investigación por un eventual enriquecimiento ilícito, luego de hallar más de 40 mil dólares en una de sus propiedades, según El País.

¿Y qué pasa con la CIA?

Uno de los aspectos más llamativos del caso es la acusación formulada por Nadia Beller, quien desde la clínica donde se recuperaba del ataque afirmó que Cerimedo le habría confesado trabajar para la CIA de Estados Unidos.

Un modelo político que funciona más allá de las urnas

Más allá de las acusaciones que deberá determinar la justicia, la trayectoria de Cerimedo permite observar una transformación profunda de las campañas políticas modernas.

Los candidatos ya no dependen exclusivamente de avisos televisivos, carteles, discursos o mítines. Una parte cada vez más importante de las campañas se libra en las redes sociales, donde algoritmos deciden qué contenidos adquieren visibilidad.

Ahí aparecen figuras como Cerimedo, consultores que no necesariamente son candidatos ni autoridades, pero que pueden desarrollar estrategias destinadas a influir sobre la conversación pública.

La diferencia fundamental está en que una campaña tradicional busca convencer abiertamente al elector, mientras que una operación basada en cuentas falsas, automatización y manipulación de tendencias puede intentar alterar la percepción de qué piensa realmente la mayoría.

Una publicación puede parecer viral porque miles de ciudadanos la comparten espontáneamente. Pero también puede parecer viral porque cientos o miles de cuentas fueron coordinadas para darle artificialmente esa apariencia.

La Nación de Argentina documentó precisamente la existencia de estructuras de trolls y bots utilizadas para amplificar contenidos políticos y describió cómo estas operaciones podían intentar engañar a los algoritmos para aumentar la visibilidad de determinados mensajes.

Cómo identificar a un trolls o un bots en Facebook o X?

El caso Cerimedo también permite entender algo que muchas personas probablemente han observado sin saber exactamente qué hay detrás, la aparición masiva de comentarios violentos, ofensivos o descalificadores en determinadas publicaciones políticas.

Por ejemplo, una noticia que podría perjudicar a la derecha, puede comenzar a llenarse rápidamente de comentarios que no discuten el contenido de la información, sino que atacan al medio, al periodista, al sector contrario o directamente a quienes piensan diferente.

Es precisamente en este terreno donde pueden aparecer trolls, bots y redes de cuentas coordinadas.

Un troll es una persona que participa deliberadamente en una conversación digital con la intención de provocar, atacar, desviar una discusión o instalar determinado mensaje. Un bot, en cambio, es una cuenta automatizada que puede publicar, compartir o interactuar con contenidos sin que cada acción sea realizada manualmente por una persona.

También existen las llamadas granjas de cuentas, estructuras que pueden administrar grandes cantidades de perfiles utilizados para amplificar determinados contenidos.

Por eso, cuando una publicación comienza a recibir repentinamente decenas o cientos de comentarios prácticamente iguales, ataques coordinados o mensajes que parecen responder todos a la misma línea, conviene detenerse y observar antes de asumir que aquello representa la opinión espontánea de cientos de personas.

Algunas señales para estar atentos

No existe una característica que permita afirmar por sí sola que una cuenta es un troll o un bot. Sin embargo, la combinación de varias señales puede levantar sospechas, entre ellas:
Fotografías de perfil extrañas o poco creíbles, como imágenes excesivamente perfectas, fotografías genéricas o imágenes que parecen tomadas de internet.

Nombres de usuario poco habituales, con combinaciones extrañas de números, letras o palabras.

Cuentas creadas recientemente o con muy poca actividad personal.

Perfiles que prácticamente no muestran información sobre la persona detrás de la cuenta.

Publicaciones que consisten casi exclusivamente en contenido político.

Cuentas que repiten exactamente los mismos mensajes, frases o consignas en distintas publicaciones.

Usuarios que aparecen comentando una gran cantidad de noticias en muy poco tiempo.

Perfiles que no conversan realmente con otros usuarios, sino que se dedican fundamentalmente a atacar, insultar o amplificar determinados mensajes.

Oleadas repentinas de comentarios similares contra una persona, medio de comunicación o noticia.

Cuentas que comparten sistemáticamente contenidos provenientes de un mismo grupo de páginas o perfiles.

Una señal especialmente llamativa aparece cuando muchas cuentas diferentes parecen comportarse como si fueran una sola persona, utilizan argumentos prácticamente idénticos, la mayoría son de derecha, publican los mismos enlaces, responden de manera coordinada y aparecen simultáneamente cada vez que surge una determinada noticia.

Eso no demuestra automáticamente que exista una operación de bots o trolls, pero sí constituye una razón suficiente para mirar esas interacciones con mayor cautela.

No todo comentario agresivo es un troll

Una persona real puede ser perfectamente de derecha, por ende, ofensiva, tener una foto extraña o utilizar un nombre poco común. Por lo tanto, no se puede concluir que alguien es un bot simplemente porque escribe en apoyo a la derecha.

El objetivo no es decirle a la gente “todo comentario de derecha es un bot”. Tampoco significa que todas las críticas contra un gobierno, candidato o medio de comunicación sean parte de una operación.

El punto es otro, aprender a distinguir entre una persona que está expresando genuinamente su opinión y una cuenta que podría estar formando parte de una operación coordinada para amplificar artificialmente determinados mensajes.

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