
Un nuevo hecho de violencia armada en Kansas deja nueve heridos y siembra dudas sobre las garantías para turistas y delegaciones en un país cada vez más hostil y poco recomendable para visitar.
La cuenta regresiva para el inicio de la Copa del Mundo se ha visto empañada por la violencia. A solo cuatro días para que ruede el balón, un preocupante tiroteo registrado en la ciudad de Kansas ha vuelto a poner sobre la mesa los graves problemas de seguridad que caracterizan a Estados Unidos, un destino que hoy, más que nunca, se perfila como un país poco recomendable para visitar y que se ha ganado el complejo apodo de «Disparos Unidos».
El incidente ocurrió durante la madrugada del sábado en la zona de Troost Avenue. De acuerdo con información publicada por el medio deportivo estadounidense The Athletic, el ataque dejó un saldo de tres mujeres heridas a bala, mientras que otras seis personas sufrieron lesiones de diversa consideración debido a la estampida y la convulsión del momento.
La cercanía del tiroteo ha encendido las alarmas de la organización, ya que el epicentro de la balacera se ubicó a solo 7 kilómetros de Swope Soccer Village, el recinto escogido por la Selección de Inglaterra para fijar su lugar de concentración durante la cita planetaria.
La delegación británica no sufrió contratiempos directos. Al momento del ataque, el plantel se encontraba en Florida, donde la tarde del sábado disputaron un encuentro amistoso en el que vencieron por un gol a cero a su similar de Nueva Zelanda.
Hasta el momento, las autoridades policiales locales no han informado sobre los motivos que originaron la balacera ni tampoco se han registrado detenciones, un factor que aumenta la incertidumbre de los miles de fanáticos que viajan a la Copa del Mundo.
Este nuevo episodio de violencia armada no solo empaña la víspera de la fiesta deportiva, sino que ratifica la creciente preocupación internacional sobre los riesgos de transitar por las calles de «Disparos Unidos».