
El gobierno del derechista Rodrigo Paz enfrenta un complejo escenario político y económico agudizado por movilizaciones que exigen su renuncia.
Bolivia cumple 19 días consecutivos de bloqueos de carreteras y un paro general indefinido convocado por la Central Obrera Boliviana (COB), situación que mantiene aisladas a ciudades clave como La Paz y El Alto, generando desabastecimiento y alzas de precios, todo esto en medio de la peor crisis económica del país en 40 años, en manos del gobierno de derecha que envió a reprimir a los manifestantes con dureza.
El conflicto se originó en abril debido al rechazo a la ya derogada Ley 1720 de propiedad agraria, pero escaló rápidamente hacia una crisis multisectorial alimentada por el descontento ante la situación económica, que incluye la escasez de dólares, inflación y el desabastecimiento de combustibles.

A las protestas se sumó la «Marcha por la Vida para salvar Bolivia», vinculada al expresidente Evo Morales, la cual exige la dimisión del mandatario actual. Por su parte, el presidente de derecha, Rodrigo Paz, afirmó que no dejará su cargo y acusó a los grupos movilizados de intentar desestabilizar el Estado para garantizar supuesta impunidad a Morales, quien enfrenta procesos judiciales.
Mientras tanto y como es de esperar, el mandatario defendió el uso de fuerzas de seguridad para restablecer el orden en un escenario de creciente tensión interna y reacciones divididas a nivel internacional.