
Funcionarios militares han justificado esta falta de transparencia alegando razones de «seguridad operativa», argumentando que divulgar la información podría permitir a Irán afinar la puntería de sus futuros ataques.
Un reciente informe periodístico, destacado en el reportaje «Pentágono oculta cifras reales de bajas en la guerra contra Irán» de Al Mayadeen Español, señala que el Departamento de Guerra de EE. UU. ha ocultado sistemáticamente decenas de bajas de sus efectivos y los daños materiales sufridos en sus posiciones militares tras los recientes ataques con misiles balísticos y drones perpetrados por Irán.
Según las investigaciones de medios como The New York Times y The Intercept, los ataques iraníes contra bases estratégicas de EE. UU. en Jordania, incluida la Base Aérea Muwaffaq Salti, Irak y la región de Al-Tanf en Siria, habrían dejado un saldo de decenas de militares heridos, víctimas mortales y daños significativos en helicópteros e infraestructura militar.

Mientras que el Pentágono ha reconocido oficialmente la muerte de al menos 17 soldados y más de 430 heridos, fuentes independientes y filtraciones sugieren que la cifra real de bajas, entre muertos y heridos, podría ascender a cerca de 750 efectivos norteamericanos. Esta notable discrepancia ha llevado a observadores y analistas a calificar la situación como un «encubrimiento de bajas» por parte de las autoridades del régimen estadounidenses.
El informe detalla que el Comando Central de Estados Unidos (Centcom) ha dejado de reportar cifras diarias de ataques y no ha celebrado ruedas de prensa de gran alcance desde mayo, generando un vacío de transparencia.
Funcionarios militares han justificado esta falta de transparencia alegando razones de «seguridad operativa», argumentando que divulgar la información podría permitir a Irán afinar la puntería de sus futuros ataques.
Sin embargo, críticos de la política exterior estadounidense advierten que esta falta de rendición de cuentas oculta el fracaso de los objetivos estratégicos en Asia Occidental. Señalan que la estrategia ha erosionado la posición global de EE. UU., dejando a la opinión pública sin información veraz sobre la evolución de un conflicto que ya registra una aprobación pública negativa en territorio estadounidense.
Las autoridades iraníes, por su parte, han reiterado sus advertencias a las tropas extranjeras para que abandonen la región, en medio de especulaciones sobre la capacidad real de los sistemas de defensa estadounidenses para interceptar la creciente oleada de misiles.