
La organización ambientalista alertó sobre los riesgos de las redes de pesca en el Pacífico Oriental tras el hallazgo de un ejemplar juvenil de ballena jorobada en playa Hornitos.
Una profunda preocupación manifestó la organización WWF Chile tras la denuncia del hallazgo de un ejemplar juvenil de ballena jorobada muerta y completamente enmallada en redes de pesca en la Playa Hornitos, en la Región de Antofagasta.
Frente a este hecho, la entidad formuló un llamado a las autoridades competentes para desarrollar una investigación exhaustiva que permita esclarecer las circunstancias del deceso, identificar responsabilidades y aplicar las sanciones correspondientes en caso de constatarse infracciones a la normativa vigente.
«Cada ballena que muere por causas evitables representa una pérdida irreparable para la biodiversidad y una señal de alerta sobre las amenazas que persisten en nuestros océanos. Es indispensable esclarecer lo ocurrido en este caso y reforzar las medidas de prevención para evitar que hechos como este se repitan, donde un punto importante es la fiscalización y que se cumpla con medidas que permitan identificar la propiedad de las artes de pesca y su ubicación», sostuvo la coordinadora de Biodiversidad Marina y Políticas Oceánicas de WWF Chile y líder de la iniciativa regional de WWF Corredor Azul del Pacífico, Yacqueline Montecinos.
Una amenaza en aumento
Las interacciones con actividades pesqueras representan la principal causa de muerte de estos grandes cetáceos a nivel mundial. En Chile, la ballena jorobada está clasificada como «Vulnerable» y enfrenta diversos riesgos adicionales, entre los que destacan colisiones con embarcaciones, ruido submarino, contaminación y los efectos del cambio climático.
Desde WWF advierten que las capturas incidentales en redes de pesca, muchas veces a la deriva, registran una tendencia al alza tanto en las costas nacionales como en todo el Pacífico Oriental.
«Este lamentable hecho demuestra que es urgente avanzar hacia prácticas pesqueras más seguras y selectivas, fortalecer la fiscalización y mejorar el monitoreo de las interacciones entre actividades productivas y fauna marina. Necesitamos una acción conjunta y coordinada entre países y actores, con una mirada regional sin fronteras, porque las ballenas no las tienen, ni tampoco varias pesquerías con las cuales lamentablemente sufren este tipo de incidentes», agregó la experta.
Esta visión de trabajo coordinado se enmarca en la iniciativa regional WWF Corredor Azul del Pacífico Oriental, proyecto que busca resguardar las rutas migratorias entre Alaska y la Península Antártica. Dicho espacio es transitado por especies como ballenas jorobadas, azules y fin, además de delfines, tiburones y tortugas marinas, requiriendo de una gestión internacional para abordar amenazas comunes como el enmalle, el tráfico marítimo y la contaminación.