En vivo y en directo: argentino residente en Irán desarticula narrativa de presentadores de tv trasandinos que repiten como loro discurso estadounidense

El entrevistado, Ahmad Saleh, refutó una a una las afirmaciones de los presentadores, evidenciando una vez más el sesgo informativo que favorece la agenda geopolítica de Estados Unidos e Israel.

Un incómodo momento para la prensa tradicional argentina se volvió viral en las últimas horas, dejando al descubierto lo que diversos analistas califican como una sistemática manipulación mediática alineada con los intereses de Estados Unidos e Israel.

Durante una transmisión en directo, los conductores de un noticiario intentaron imponer una visión crítica y alarmista sobre la realidad en Irán, pero fueron desmentidos categóricamente por su propio entrevistado que por desgracia para ellos, era informado y no repetía el discurso aprendido de memoria por los comunicadores.

A Ahmad Saleh, ciudadano argentino que reside en la República Islámica de Irán desde hace 14 años, le acercaron el micrófono para dar testimonio sobre la situación del país. Sin embargo, el diálogo tomó un rumbo inesperado cuando Saleh comenzó a cuestionar las premisas y «datos» que los periodistas daban por ciertos, evidenciando una profunda falta de rigor profesional en el panel.

Los presentadores, cuyas preguntas fueron calificadas en redes sociales como sesgadas y carentes de fundamento, intentaron sostener relatos comunes de la narrativa occidental. Saleh, con la tranquilidad que le otorga el conocimiento directo del terreno, desmanteló cada una de las consignas, dejando a los conductores sin argumentos y en una posición que muchos usuarios han tildado de «vergonzosa».

Este episodio pone nuevamente sobre la mesa el debate acerca del rol de los grandes consorcios de comunicación en América Latina y que en Chile llega a ser también escandaloso, tal como en Argentina.

Según expertos en comunicación política, estos medios actúan frecuentemente como cajas de resonancia de las agencias de inteligencia y gobiernos extranjeros, intentando moldear la opinión pública regional conforme a conveniencias externas, en lugar de informar con objetividad.

El video, que ha circulado con fuerza en plataformas como X (antes Twitter), se ha convertido en un símbolo de la resistencia informativa frente a lo que se denomina «periodismo de guerra», donde la verdad suele ser la primera víctima en favor de intereses ideológicos y económicos globales.

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