
El grupo criticó con dureza el actuar de la Cancillería chilena, acusando negligencia y pasividad frente a las violaciones de derechos humanos sufridas en aguas internacionales.
Con relatos sobre golpizas, amenazas y condiciones inhumanas regresaron este sábado a Chile tres activistas que formaban parte de la misión internacional Flotilla Global Sumud, la cual pretendía romper el bloqueo marítimo de Israel a Gaza con ayuda humanitaria.
El retorno de los ciudadanos chilenos estuvo marcado por duras críticas hacia el gobierno de José Antonio Kast, acusándolo de mantener una postura pasiva y negligente frente a los abusos sufridos.
Para diversos analistas y sectores de oposición, esta inacción resulta predecible y coherente con la línea ideológica de la actual administración de extrema derecha, la cual prioriza las relaciones con el criminal régimen de Israel sobre la defensa irrestricta de los Derechos Humanos de sus propios compatriotas.
Víctor Chanfreau, Claudio Caiozzi y Carolina Eltit aterrizaron en el país tras ser interceptados en aguas internacionales por fuerzas israelíes, retenidos durante varios días y posteriormente trasladados a Turquía. El cuarto integrante de la delegación chilena, Ignacio Ladrón de Guevara, aún no ha regresado.
Víctor Chanfreau acusó directamente al gobierno de actuar de forma “pésima” durante su detención. El integrante de la flotilla argumentó que, si un país distinto a Israel hubiese secuestrado a tres chilenos en aguas internacionales para torturarlos por más de 60 horas, las relaciones diplomáticas ya se habrían quebrado. Según detalló, las familias de los afectados se reunieron con autoridades de Cancillería sin recibir información clara ni medidas diplomáticas de fuerza, afirmando que al Estado chileno le importa más el dinero que la situación de sus ciudadanos en el extranjero.
La organización de la Flotilla Global Sumud, compuesta por alrededor de 50 barcos y más de 400 tripulantes, fue interceptada por buques militares israelíes mientras navegaba por el Mediterráneo en aguas internacionales con alimentos e insumos médicos para Gaza. Los afectados relataron que fueron apuntados con armas de guerra y trasladados a una prisión donde se les mantuvo incomunicados, bajo presión para firmar documentos en hebreo y sin acceso a un abogado o cualquier tipo de asistencia legal.
Por su parte, la activista Carolina Eltit entregó uno de los testimonios más graves sobre el trato físico recibido. Denunció que las fuerzas israelíes abrieron fuego al interceptar los barcos y los encerraron en buques-cárceles. Eltit aseguró haber sido golpeada brutalmente en un contenedor por efectivos militares, quedando inconsciente y resultando con varias costillas quebradas. Asimismo, describió que los 190 tripulantes sufrieron condiciones de hacinamiento extremo, amarrados de pies y manos, expuestos al sol y con un solo baño para todo el grupo.