
En Temuco, se presentarán el 9 y 10 de junio, a las 20 horas, en Casa Birra. Originalmente la fecha era para el 11 de junio, pero se cambió para el 9 y si compraste la entrada para el 11, puedes ir el 9.
La música de raíz latinoamericana vive un nuevo aire de la mano de Catalina y Las Bordonas de Oro, una agrupación que nació a fines del año 2022 en Santiago, reuniendo a destacados músicos jóvenes de diversos horizontes sonoros.
Encabezada por la voz de la magallánica Catalina Plaza, la banda ha logrado refrescar el panorama musical chileno a través del bolero, el tango y los ritmos centroamericanos, cosechando importantes reconocimientos como el Premio Pulsar el año pasado por su álbum de canciones originales, Presagio.
Con un público transversal que derriba barreras generacionales, la agrupación se alista para iniciar una esperada gira nacional durante el mes de junio, la cual incluirá dos fechas especiales en la Región de La Araucanía.
En una íntima conversación con ElPeriodico.cl, Catalina repasa los inicios de este proyecto, el profundo lazo familiar que la une al género y los detalles de un innovador espectáculo interactivo donde el público asistente es quien toma el control del repertorio.

La entrevista
-¿Cómo partió este proyecto musical?
–Este proyecto partió a fines del año 2022. Yo soy de Punta Arenas, nacida y malcriada (risas), y me vine a Santiago a estudiar canto. Ahí conocí a los chiquillos que actualmente son parte de la banda Catalina y las Bordonas de Oro. Es un proyecto que cuenta con hartos integrantes, puros amigos, que tienen un lenguaje muy extenso en este género y en otros de América Latina.
Comenzó con una pequeña noche de boleros que hicimos en un local acá en Santiago. El objetivo, la verdad, era solo sacar repertorio y armar algo para ese momento; no pensamos que se iba a sostener en el tiempo. Pero el proyecto empezó a avanzar. Empezamos a hacer noches de boleros todos los meses en distintos locales y eso atrajo a mucha gente de distintas edades. Hay muchas generaciones en nuestro público.
Comenzamos a sacar hartos repertorios de boleros, de tango, de valses y de música latina. El año 2023 llegamos a la idea de sacar las primeras canciones por las plataformas, lo que nos dio la oportunidad de lanzar un EP llamado Escándalo, que es un disco de canciones ya existentes, muy antiguas. El año 2024 nos lanzamos con el álbum Presagio, que es un disco de canciones originales que ganó un Premio Pulsar el año pasado. Eso nos abrió un poco más el espacio en la industria.
-¿Cómo ha sido el proceso?
-Ha sido hermoso, porque el público que asiste es muy variado y disfruta mucho del texto latinoamericano. Nosotros igual, en las noches de bolero, intentamos que la gente aprenda un poco más de la historia, contando de dónde son los compositores y de qué país son los boleros que interpretamos. Pasamos por hartos subgéneros: tocamos boleros cantineros, románticos, de trío y más salseros. Hemos ido armando un repertorio extenso y actualmente trabajamos en música original, que ha tenido una llegada bacán en la gente.
-¿Por qué personas tan jóvenes como ustedes se inclinaron por este estilo de música?
-Yo creo que cada uno de nosotros tiene desde pequeño una conexión con esta música, ya sea por nuestros abuelos o por nuestros padres. En lo personal, recuerdo mucho a mi abuela en la cocina con la radio prendida, escuchando a Lucho Barrios, Lucho Gatica, a Los Panchos o a Los Tres Caballeros. Es una música que nos identifica desde la infancia, pero cuando llegó el momento de interpretarla, nos dimos cuenta que era algo que nos hacía mucho sentido. Cada uno de los integrantes ha trabajado en otros géneros, pero al armar este proyecto notamos la riqueza del bolero y lo mucho que nos gustaba. Entonces la empezamos a investigar y ha sido muy genial.

-Me contabas fuera de micrófono una historia muy personal
-Sí, tengo una pequeña historia con el bolero: mi abuelo tuvo un accidente cardiovascular que le provocó Alzheimer. El viejito estaba muy perdido, pero se le ponía la canción Nuestro Juramento, en la versión de Julio Jaramillo, y se la cantaba de principio a fin; terminaba la canción y el viejito ya no estaba en el presente. Ese bolero terminó siendo un himno en la familia. Cuando mi abuelo falleció, yo le canté esa canción en su funeral, y fue la primera vez que sentí tanta conexión y sentido con lo que estaba haciendo. De ahí en adelante me empecé a dedicar a componer boleros y a trabajar en este género. Además, nos hemos dado cuenta que la gente tiene ganas de volver a las raíces y de escuchar esta música que te conecta con tu infancia y tu pasado.
-¿Cómo lograron juntarse personas con tanto talento en la banda? Al escuchar a los demás integrantes se nota un gran manejo de los instrumentos.
-¡Uy, sí! Los chiquillos son geniales. La verdad ha sido muy hermoso trabajar con ellos. Ya llevamos cuatro añitos y somos todos amigos, una familia igual. Cada uno viene de géneros bien diferentes, pero logramos conectar gracias a las ruedas de cueca, acá en Santiago. Se hacen estas ruedas en distintas picadas y ahí conocí a los chiquillos. Se armó el proyecto y fue maravilloso darse cuenta que hay gente joven que maneja el género. Actualmente hay varias bandas, amigos y colegas de la música que están rescatando estos sonidos y llevándolos a los escenarios, así que ha sido genial.
-¿Cómo ha sido la recepción del público? Se comenta que es muy transversal, desde jóvenes hasta adultos mayores.
-Sí, es muy interesante el fenómeno del proyecto actualmente, porque no podría cerrar al público en un rango etario. En un mismo espacio hay gente de 15 años y al lado alguien de 90, y creo que eso es muy valioso. Hay pocos géneros que logran convocar a tantas generaciones distintas.
Y siempre fue así, desde las primeras noches de bolero que empezamos a hacer, venía gente joven acompañada de sus abuelitos. Para mí eso es lo más enriquecedor del proyecto. Se ha acercado mucha gente que nunca había escuchado boleros y que ahora los tienen como referencia gracias a nuestras composiciones. Y también se acerca gente que nació con el bolero y encuentra que lo estamos haciendo bien, sin faltarle el respeto al género mismo. Así que ha estado bello.
-Es inevitable preguntar si ¿Sientes que la música de antes era mejor que la de ahora?
-Para mí sí, pero porque somos admiradores de la música del pasado. Creo que antes había otros focos con respecto a la música. Ahora la música no es solo cantar; el tema de las redes sociales y de la industria misma te obliga a tener que hacer muchas otras cosas más. A veces siento que los músicos pierden el foco de lo que realmente están haciendo. Antes, los viejitos cantaban de principio a fin un tema, lo grababan y no podían cortarlo ni editarlo; ahí se veía el nivel vocal y de instrumentos que tenían.
Sin embargo, creo que actualmente hay una escena en el país y en el mundo muy potente, con artistas increíbles. No sabría decir si lo de antes era mejor, pero sí era más contundente y con un objetivo mucho más claro que el de ahora. A veces siento que actualmente se ve un poco de frustración más que goce en la música o en los artistas emergentes. Eso habla un poco de cómo está la cultura hoy en el país y los enfoques que tiene la gente con respecto al arte.

-¿Cómo es el show que están presentando para la gente que no los conoce? ¿Incorporan técnicas actuales?
-Es un repertorio muy entretenido. El concierto que llevamos ahora a la gira —porque haremos una gira en junio por hartos lugares de Chile— se llama Noche de Boleros a la Carta. Es un formato de concierto nuevo, donde la gente elige el repertorio de la noche al momento de comprar su entrada. Te llega un link debajo del código QR de tu entrada para acceder a una encuesta que tiene distintas categorías de boleros. Uno vota por sus favoritos y los más votados son los que se tocan esa noche. Por lo tanto, todos los repertorios de la gira son distintos y dependen de lo que eligió el público.
De esa encuesta, la gente elige 12 canciones y nosotros rellenamos con más temas para hacer una hora y media de show. Es como un carrusel de emociones: intentamos jugar con las sensaciones de la gente para llevar canciones bien motivadas y bailables, y también la parte más sensible del bolero. Actualmente estamos subiendo música nueva, ya van dos singles; de hecho, ayer salió una salsa. Estamos incorporando sonidos más latinos y centroamericanos, así que contamos con una parte del repertorio que es de salsa, merengue y cumbia, e incluso terminamos los conciertos con música de Tommy Rey. Es un concierto bien completo, defendiendo las composiciones originales y adornando todo con los clásicos de clásicos que la gente quiere escuchar.

-¿Cuál es tu bolero preferido?
-Hay un bolero muy lindo de un compositor argentino llamado Mario Clavel que se llama Hasta Siempre. Es una canción medio desconocida, pero la cantaba Lucho Gatica en un disco con orquesta que es maravilloso. Lo recomiendo, porque es un tema muy triste y muy bien escrito; yo creo que ese es de mis favoritos. Y de los clásicos de clásicos, Bésame Mucho es un clasicazo favorito. Pero hay tantos países en América Latina que trabajaron este género que es difícil elegir uno, aunque me quedo con Hasta Siempre.
-Para cerrar, ¿cuál es la invitación para el público de Temuco y la Región?
-Invitamos a toda la linda gente de la Región de La Araucanía a disfrutar de este lindo concierto, Una Noche de Boleros a la Carta, donde el público escoge el repertorio. Es un momento para disfrutar en familia, también en solitario, y para recordar a nuestros padres, a nuestros abuelos, el olor de la comida en la cocina y disfrutar de lo simple, que el bolero lo tiene bastante. Toda la gente está invitada para el 9 y el 10 de junio. Son dos funciones en Casa Birra y las entradas están disponibles por la Ticketera de Portal Ticket.
Comentario de cierre
En tiempos donde la industria musical parece saturada de melodías plásticas, letras vacías y un abuso excesivo de arreglos digitales que camuflan la falta de talento, escuchar a Catalina y las Bordonas de Oro se convierte en un verdadero oasis.
Frente a la basura comercial que se impone actualmente en las radios y plataformas, donde el ruido reemplaza a la melodía y la vulgaridad desplaza a la poesía, esta agrupación juvenil demuestra que la calidad interpretativa, el respeto por los instrumentos en vivo y la profundidad lírica siguen vigentes.
Su propuesta no es sólo un rescate nostálgico, sino una bofetada de arte genuino frente a la mediocridad sonora contemporánea. Una cita imperdible para quienes aún aprecian la música hecha con el corazón y el alma.