El calor de un abrazo: Hospital Hernán Henríquez de Temuco implementa pionero protocolo de acompañamiento a recién nacidos

La iniciativa busca garantizar que ningún bebé enfrente su hospitalización en soledad, promoviendo su bienestar emocional y neurodesarrollo a través de voluntariado capacitado.

Frente a la realidad de recién nacidos que, por diversos motivos, no cuentan con compañía constante durante su hospitalización, el Hospital Hernán Henríquez de Temuco generó un protocolo de acompañamiento en situaciones especiales para recién nacidos hospitalizados en la UPC neonatal, medida que surge como una respuesta técnica y humana para asegurar que el inicio de la vida de estos pacientes esté marcado por el cuidado y el afecto.

La iniciativa se fundamenta en el marco legal chileno, específicamente en la Ley de Derechos y Deberes para las personas que reciben atención de salud y la Ley Mila, las cuales garantizan el acompañamiento de niños y niñas en momentos críticos.

El diseño de este protocolo fue liderado por un equipo interdisciplinario de la UPC Neonatal y el Departamento de Humanización del recinto, tras una exhaustiva revisión de experiencias nacionales e internacionales adaptadas a la realidad local.

El objetivo central es brindar apoyo a lactantes sin compañía familiar o con presencia limitada, mediante un cuerpo de voluntarios seleccionados. Según la evidencia médica, este contacto disminuye el estrés, estimula los sentidos y favorece el apego y el bienestar emocional, factores críticos para evitar impactos negativos en el desarrollo cerebral a largo plazo.

Un voluntariado con perfil profesional

Para asegurar el beneficio real del paciente, el proceso de selección de voluntarios fue riguroso. Los postulantes deben cumplir con un perfil específico y atravesar etapas de postulación, capacitación y práctica supervisada. Durante su labor, los voluntarios podrán sostener, contener y abrazar al bebé; hablarle, leerle o cantarle con voz suave; realizar contacto piel a piel mediante el método canguro (según indicación médica); alimentar y cambiar pañales, siempre bajo la supervisión del equipo de Salud.

Desde el centro asistencial informaron que el primer llamado a integrar este voluntariado ya cerró sus postulaciones, con un alto interés de la comunidad que permitió completar los cupos en un tiempo muy breve.

Alcance y compromiso social

El protocolo está diseñado para bebés en procesos de adopción o aquellos cuyas familias tienen dificultades para asistir con frecuencia al hospital. En este último caso, el acompañamiento solo se realiza si los padres manifiestan su deseo y otorgan su consentimiento, respetando siempre el rol preferente de la familia.

Esta iniciativa refuerza el compromiso del hospital público con la humanización de la salud. «Solo siendo cada uno el cambio que queremos ver, cambiará la sociedad», señalaron desde el equipo gestor, destacando que este paso demuestra la capacidad de la institución y la comunidad para conmoverse y responder de manera organizada ante una necesidad humana esencial.

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