
Funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) inspeccionaron comercios para verificar que los fermentados tradicionales sean totalmente naturales y cumplan con la Ley de Alcoholes.
Un operativo de fiscalización a la Ley de Alcoholes realizaron funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) en La Araucanía. La inspección buscó verificar que la chicha de uva y el vino pipeño, bebidas de alto consumo durante las celebraciones dieciocheras, sean productos genuinos, naturales y libres de aditivos.
Dado que la chicha de uva es de elaboración artesanal y el único brebaje que la Ley de Alcoholes 18.455 autoriza para comercializarse en envases abiertos, existe un riesgo constante de adulteración.
Por esta razón, el proceso de producción y expendio es revisado exhaustivamente en establecimientos locales, donde se comercializan ambos fermentados, indispensables para la preparación del tradicional «terremoto».
Durante el operativo, el personal del organismo público revisó la trazabilidad, las condiciones microbiológicas y la documentación que acredita el origen de los líquidos, traídos mayoritariamente desde la Región del Maule.
El objetivo principal es garantizar la calidad e inocuidad alimentaria de las bebidas que se expenden masivamente en fondas, ramadas y ferias tradicionales.
El organismo gubernamental ejecuta cerca de 200 inspecciones al año en bodegas elaboradoras, distribuidores y comercios. No obstante, las revisiones se intensifican durante septiembre debido al incremento de la demanda. En locales comerciales de la zona, por ejemplo, la venta de chicha de uva aumenta hasta un 80 por ciento durante las festividades patrias.
Las autoridades recordaron que el producto debe mantener su graduación alcohólica natural, sin la adición de agua, azúcares, edulcorantes ni colorantes. Quienes infrinjan la normativa vigente se arriesgan al decomiso y destrucción de la partida, junto con multas pecuniarias que van desde una hasta 150 Unidades Tributarias Mensuales (UTM).