
Las intensas precipitaciones han dejado a 120 habitantes incomunicados en la Región, en un panorama nacional que contabiliza 435 aislados y más de 700 viviendas afectadas entre O’Higgins y Los Lagos.
La Región de La Araucanía concentra los mayores problemas de conectividad de personas tras las intensas lluvias que afectan a la zona centro-sur del país. Según el último balance presentado por el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), la zona registra 120 personas aisladas, destacando la comuna de Teodoro Schmidt, donde 108 habitantes de 27 familias permanecen incomunicados en los sectores de Pelehue e Isla Licán debido al desborde de esteros y acumulación de agua. A esto se suma la vigencia de una Alerta Roja en Victoria por desbordes de cauces.
A nivel nacional, el sistema frontal abarca desde la Región de O’Higgins hasta la Región de Los Lagos, dejando un saldo total de 435 personas aisladas, 14 albergadas, siete damnificadas y una lesionada. En el ámbito habitacional, se contabilizan tres viviendas destruidas, 11 con daño mayor, 452 con afectación menor y 264 en proceso de evaluación, sumando 730 inmuebles impactados o bajo inspección técnica.
Las demás regiones del sur del país también presentan situaciones de diversa gravedad:
Los Lagos: Registra la mayor cantidad de personas sin conectividad del país con 315 aislados (288 en San Pablo y 27 en Osorno). La comuna de Osorno reporta además dos personas damnificadas y una vivienda destruida.
Los Ríos: Mantiene una persona lesionada en Valdivia, dos viviendas destruidas y 31 bajo evaluación, junto con alertas rojas activas en La Unión, Los Lagos y la capital regional.
Biobío: La comuna de Tomé concentra 451 viviendas con daño menor por colapso de fosas, mientras se evalúan emergencias en Lebu, Florida y se monitorea el desborde en Los Ángeles bajo alerta roja.
Ñuble: Permanece bajo alerta roja regional con tres personas damnificadas, siete albergadas y 30 evacuadas en Ránquil.
Las autoridades y los equipos de emergencia continúan desplegados en los distintos puntos críticos para evaluar los daños, monitorear el comportamiento de los caudales y trabajar en el restablecimiento de las rutas y servicios básicos.