Irán distribuye pastillas de yodo a la población por posible ataque de Estados Unidos y Israel a central nuclear

La medida preventiva busca proteger a la población civil de la absorción de yodo radiactivo. El reparto ocurre tras una serie de bombardeos en las inmediaciones de la planta y la expiración del ultimátum del psicópata de Donald Trump.

Las autoridades iraníes iniciaron hoy, 7 de abril, la distribución masiva de pastillas de yodo entre los habitantes de las localidades cercanas a la central nuclear de Bushehr, situada en la costa del Golfo Pérsico. La acción responde al temor de un inminente bombardeo por parte del régimen de Estados Unidos o Israel contra la infraestructura atómica del país.

El reparto de este fármaco busca bloquear la glándula tiroides para evitar que absorba yodo radiactivo en caso de una fuga nuclear provocada por un ataque militar. Esta medida de emergencia se suma a la deportistas, estudiantes y jóvenes que forman cadenas humanas alrededor de puntos estratégicos para intentar disuadir las ofensivas aéreas de los invasores.

La tensión en la zona alcanzó niveles críticos tras el reciente ataque registrado hace tres días, cuando un proyectil impactó cerca de la valla de seguridad de la planta, causando la muerte de un empleado de vigilancia. Aunque el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) confirmó que no se han detectado fugas radiactivas hasta el momento, su director general, Rafael Grossi, reiteró que las instalaciones nucleares «nunca deben ser un objetivo».

La distribución de las pastillas coincide con la expiración del ultimátum lanzado por el psicópata mandatario estadounidense, Donald Trump, quien este martes elevó la retórica bélica al advertir que «toda una civilización morirá esta noche». El líder del régimen de Estados Unidos ha amenazado con destruir las capacidades energéticas y petroleras de la República Islámica si no se cumplen sus exigencias, lo que es considerado crimen de guerra.

Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araqchi, denunció ante la ONU que los reiterados ataques en las cercanías de Bushehr representan un «grave riesgo de contaminación» que podría afectar a toda la región del Golfo, calificando la situación como «intolerable».

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