
Informes de la Organización Meteorológica Mundial y la Dirección Meteorológica de Chile prevén máximas sobre el promedio histórico y mayor riesgo de eventos climáticos severos entre fines de este año y el inicio de 2027.
El impacto global del fenómeno de El Niño alcanzará su fase de mayor intensidad durante los próximos meses, condicionando el panorama meteorológico en Chile para la temporada estival 2026-2027.
De acuerdo con proyecciones de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la NOAA y la Dirección Meteorológica de Chile (DMC), el calentamiento de las aguas del Pacífico tropical se mantendrá muy firme, prolongando sus efectos hasta avanzado el otoño del próximo año.
Para el territorio nacional, los análisis anticipan un verano caracterizado por temperaturas máximas y mínimas por encima de los promedios históricos desde la Región de Arica y Parinacota hasta la Región de Los Lagos. Esta condición incrementará la frecuencia e intensidad de las olas de calor diurnas y noches cálidas en valles y sectores precordilleranos de la zona central y sur.
El escenario proyectado coincide con las alertas científicas internacionales, como la del Climate Impact Lab, que advierte sobre las graves consecuencias del calor extremo a nivel planetario.
En el caso de Chile, la persistencia de altas temperaturas continuadas combinada con la acumulación de biomasa eleva de forma considerable la vulnerabilidad ante incendios forestales durante los meses de mayor radiación solar.
Humedad en cordillera y riesgos estivales
A diferencia de los periodos dominados por el fenómeno de La Niña, el desarrollo de El Niño en fase intensa favorece el ingreso de humedad desde el este hacia los sectores cordilleranos durante el verano. Este factor incrementa las probabilidades de precipitaciones estivales, tormentas eléctricas y episodios con isoterma cero alta.